Las piscinas prefabricadas, solución rápida y económica

Tener una piscina es uno de los sueños de la mayoría de nosotros. Ahora no hace falta tener que hacer una piscina de obra, sino que es posible apostar por una piscina prefabricada que nos permitirá ahorrar tiempo y dinero. Se pueden trasladar y son completamente personalizable dependiendo del espacio que tengamos y del lugar de colocación.

Son muchos los motivos para tener una piscina prefabricada: algunas personas se deciden por su instalación por salud, y es que la natación es uno de los deportes más completos que existen, y su impacto en el cuerpo no es tan grande como con otros deportes.

También la podemos tener como un medio para practicar deporte a menudo, simplemente como actividad de ocio, entre otras tantas razones.

Si ya te has decidido por las piscinas prefabricadas, te animamos a seguir leyendo para conocer los principales tipos que existen y algunas de sus particularidades:

Tipos de piscinas prefabricadas

Lo más habitual es que se clasifiquen según el tipo de material en el que se fabriquen, y dentro de estos podemos encontrarnos con 3 grandes tipos: poliéster, acero, y propileno y hormigón.

Vamos a estudiar las particularidades de estas opciones:

  1. Piscinas prefabricadas de poliéster

Son aquellas que se diseñan en una única pieza, utilizando un molde y con fibra de vidrio + poliéster. Se caracterizan por ser baratas y relativamente rápidas de instalar. Dentro de este mismo material podemos encontrar diferentes calidades, por lo que habrá que llevar mucho cuidado de la decisión que se toma.

Otra de sus ventajas es que no suelen haber problemas de estanqueidad. Sin embargo, requieren de un mayor mantenimiento de la pintura y pueden surgir problemas de ósmosis a largo plazo.

  1. Piscinas de acero

Estas piscinas no se diseñan en una sola pieza: primero son diseñadas en una losa de hormigón a la que se le van colocando los paneles que ya viene listo desde fábrica.

Se habla de una semi-construcción, ya que gran parte de la construcción se debe llevar a cabo en el momento de la instalación.

También son rápidas de construcción y baratas, pero tienen el problema de que el acero se puede llegar a oxidar y que la presión negativa podrá afectar a los paneles.

  1. Piscinas de polipropileno y hormigón

Finalmente, tenemos estas piscinas en las se usan paneles autoportantes de polipropileno que serán rellenados de hormigón en la zona de la base. Son piscinas que se construyen muy rápido y también son bastante económicas. Incluso pueden salir más baratas si se utiliza un revestimiento como gresite, cerámica o liner. Es un sistema muy seguro y está preparado para durar mucho tiempo.

La única pega que se le puede poner es que el precio no es tan económico como en las opciones anteriores.

¿Por qué la mejor opción son las piscinas de poliéster soterradas?

Además del material de diseño, la forma de colocación también clasifica a las piscinas de poliéster. Los expertos recomiendan decidirse por las piscinas de poliéster soterradas.

Se consideran una buena opción para tener una piscina de calidad sin necesidad de meterse en una gran obra. Y no solo nos permite ahorrar tiempo, sino que también es un recurso mucho más económico. Se ahorra tanto en materiales (sin sacrificar en cuanto a calidad se refiere, y en mano de obra).

En cuanto a la estética se refiere, tendremos una piscina que tendrá el aspecto convencional, el aspecto de siempre, con la particularidad de que habrá costado mucho menos de logra.

Otra de las ventajas de las piscinas de poliéster soterradas es su gran calidad y su alta resistencia al paso del tiempo. Están pensadas para durar, para poder darles un uso continuado y que se mantengan en las mejores condiciones. Obviamente, esta duración dependerá mucho del material que se haya elegido; por ello, es conveniente conocer las particularidades de los diferentes tipos de materiales y tomar una decisión. Quizá te interese invertir un poco más y hacerte con un tipo de piscina más duradero.